El desafío
Una marca de regalos no tiene que parecer una juguetería para ser divertida. Ese fue el problema que nos trajo Tienda Suki en septiembre de 2025, cuando Agus García, su dueña, completó el formulario de branding.
Suki nació como la pata minorista de Traffik, un mayorista con el que ya habíamos hecho el branding a principios de ese año. Agus lo contó así: “nació gracias a la posibilidad de poder vender al por menor algunos artículos que vendemos actualmente al por mayor, y además tener las máquinas para poder personalizarlo”. Mates, lámparas, tazas, bolígrafos y sets de regalo, todo grabado y vendido online, con despacho desde Mar del Plata. El problema que querían resolver lo conoce cualquiera: no saber qué regalar, o no tener tiempo para buscar algo que no sea genérico.
La parte difícil estaba al final del formulario. “No quiero que el diseño sea algo infantil, ya que queremos que en nuestra página se encuentren regalos para cualquier persona, como por ejemplo vamos a ofrecer bolígrafos y sets personalizados para regalar a licenciados o profesionales. Pero al mismo tiempo quiero que sea algo creativo, divertido, no me decido si quiero algo más ‘colorido’ o algo más tranqui.”
La misma marca le tenía que hablar a la amiga de 27 años que organiza todos los regalos del grupo y a quien busca un bolígrafo grabado para un profesional. Si se iba a lo infantil, perdía al segundo. Si se ponía seria, perdía lo que le daba sentido al nombre.
Qué hicimos
Quimey Morán, nuestra diseñadora, arrancó por las palabras de Agus. Del formulario sacó las que se repetían (simpático, moderno, cercano, sorpresa, rapidez, confiable), armó moodboards por emoción y analizó a la competencia. Florencia Morán coordinó el proyecto y anotó desde el primer día lo que Agus veía como su diferencial: juntar personalización, entrega rápida y compra simple online. En la primera reunión revisamos todo eso con ella y miramos juntos las cuentas que le gustaban. De ahí salió el arquetipo, con El Amigo como rasgo principal.
Agus también nos mandó sus referencias visuales, y una decía mucho: “Estos colores me copan, me gusta como el rosa y el celeste y como ese bordo lo hace algo un poco más serio no tan aniñado”.
El logo no salió a la primera. En la segunda entrega Quimey presentó tres rutas: unas iniciales con trazo manual, un moño como imagotipo y un regalo con la “s” sustraída, junto con dos paletas, una de violetas con amarillo y otra de celeste con rosa. Una semana después documentamos las modificaciones: a las iniciales les sumamos el moño “para simbolizar los productos que vende la marca”, a la segunda ruta le redondeamos las puntas “para expresar mayor cercanía y amabilidad”, y la paleta celeste y rosa quedó elegida.
En la tercera entrega, a fines de noviembre, el camino cambió. Quimey presentó tres propuestas de logo nuevas, todas armadas sobre la unión de la “S” y la “i”, ya sin moño ni regalo, con tres paletas y dos pares tipográficos. Hubo idas y vueltas, y Agus lo dijo después con sus palabras: “en cada modificación y prueba que quise hacer estuvieron dispuestas a hacerlo con la mejor predisposición”.
Una identidad que llegó a la tienda
La identidad final quedó así: un isotipo que integra la “S” con la “i”, de trazos orgánicos y redondeados; Chewy para títulos y Poppins para textos; y una paleta de cinco colores, con el rosa, el celeste y el bordó de aquella referencia, más un crema y un azul noche. La parte verbal pesa igual que la visual. La marca se resume en “Regalar con alegría”, promete encontrar “el regalo perfecto: original, personalizado y listo a tiempo”, y se apoya en cuatro pilares: personalización, rapidez, cercanía y alegría. El manual trae ejemplos de cómo suena, como “Regalar es compartir un pedacito de vos ¡Hacelo único con un grabado especial!”.
Todo eso quedó en un manual de 39 páginas, que entregamos en la cuarta reunión, el 12 de enero de 2026, junto con los logos en todos sus formatos, los elementos gráficos y las tipografías.
Treinta y cinco días después, Agus volvió para hacer la tienda online. Hasta ese momento Suki vendía por Mercado Libre, con los bolígrafos personalizados como producto más fuerte. Cuando el formulario de la tienda le preguntó si tenía manual de marca, pegó el link al que habíamos hecho juntos.
La tienda se construyó sobre esa identidad. Imanol Orellano propuso tres plantillas de Tiendanube, armó las categorías, aplicó fuentes, logos, íconos y botones del manual, y programó un código para que cada cliente pueda personalizar su producto antes de comprarlo. Flor hizo la sesión de fotos de producto y la editó. Configuramos el dominio tiendasuki.com.ar, los pagos, los envíos y los legales, y Luciano Chagnaud dejó conectadas las herramientas de medición. La marca dejó de ser un PDF y pasó a ser un lugar donde Suki vende.



