El desafío
Un laboratorio de análisis clínicos no tiene por qué verse frío para transmitir confianza. Esa fue la tensión que tuvimos que resolver con Laboratorio Ferrari. La marca tenía que sostener la seriedad de un lugar donde se hacen análisis endocrinológicos, microbiológicos y de bioquímica asociada al deporte, sin perder la cercanía con la gente que lo visita.
En noviembre de 2023 arrancamos con Ceci, que nos contó qué quería para su laboratorio. El objetivo era crecer y posicionarse como uno de los principales laboratorios de Balcarce. Quería ofrecer un servicio accesible para personas con discapacidad y de todas las edades, y que el laboratorio fuera un lugar agradable para ir, por el espacio y por la calidez de quienes atienden. Ese último punto era, para ella, lo que los diferenciaba de los demás.
De ahí salió el pedido para la marca: destacada pero sencilla, moderna, que llegue a todas las edades. En salud, la primera impresión pesa. Una identidad que se ve improvisada le resta confianza a un servicio que vive de ella, y una demasiado fría borra justo lo que este laboratorio quería mostrar.
Al iniciar el proceso, Ceci nos contó una historia. Cuando era estudiante le regalaron un collar con un dije de tubos de ensayo, y para ella era muy importante que la identidad de su laboratorio lo incluyera, porque era parte de su historia y de su recorrido. Desde el primer momento supo que esos tubos tenían que estar.
Qué hicimos
Ese dato se volvió el centro de la identidad. El desafío era meter un recuerdo personal en una marca de salud de forma sutil y elegante, y le dimos muchas vueltas. La respuesta fue usar los tubos de ensayo para formar la letra F del isologotipo, como guiño a su vocación, y sumar una textura que hace referencia al laboratorio.
Quimey Morán, a cargo del diseño, presentó la primera entrega el 11 de diciembre. Llevaba un moodboard con cuatro palabras clave (confianza, formalidad, accesibilidad y factor humano) y dos imágenes guía: los tubos de ensayo y un panal de abejas. Sumaba tres opciones de logo, una propuesta tipográfica y una paleta.
La paleta no se movió más. Verde petróleo, verde azulado, un verde claro y un neutro, elegidos para generar contraste y transmitir confianza y formalidad. Es la misma que figura hoy en el manual final, tal cual se presentó en esa primera entrega.
Casi todo lo demás sí cambió. Entre diciembre y mediados de enero hubo cinco rondas de propuesta hasta llegar a dos versiones finales. Las tipografías pasaron de Lemon Milk y Bilo a Bebas Neue para títulos y Roboto para textos: una combinación sans serif, con terminaciones curvas y rectas, que equilibra lo profesional con un toque humano. El panal del moodboard terminó convertido en el patrón de hexágonos del sistema gráfico. El tono de la marca quedó definido como formal, pero accesible y cálido.
Una marca lista para usar
Con la identidad cerrada, armamos el manual de marca en su versión simple, sin trabajo de arquetipos. Tiene unas 25 páginas y seis secciones: isologotipo, uso (área de seguridad, reducción mínima y usos incorrectos), color, tipografía, gráficos y aplicaciones. El 2 de febrero de 2024 entregamos el manual junto con todo lo necesario para usarlo: el logo en png y jpg, el isotipo, las tipografías, los elementos gráficos y los archivos editables.
La relación no terminó con la entrega. En julio de 2024, cinco meses después, el laboratorio volvió a pedirnos el logo en tamaños nuevos, y preparamos versiones de 180×60 y 220×70 px y otra adaptada para un sistema.



